Formación Cuarentena.

            

Perspectiva artística – iconográfica del Stmo. Cristo de la Vera Cruz. 

Aprovechando que hoy comenzaría el Triduo a nuestros Sagrados Titulares, vengo a hablaros sobre cómo se concibió la temática de Cristo crucificado, para así asentar las bases de lo que hoy en día tenemos. Y es que esto no ocurrió de repente, ni a Domingo Sánchez Mesa se le pasó por la cabeza hacer una talla de un crucificado. No, para nada; cada imagen y misterio del Señor tiene su iconografía y sus porqués y para conocerlo más a fondo, a veces hay que mirar al pasado y la aparición del tema de Cristo crucificado, en las representaciones artísticas, es tardía en comparación con otras de otros misterios; lo que es sorprendente porque se sabe de sobra cómo murió. Pero esto tiene un motivo, y es que verlo crucificado se debe a la oposición por parte de los neófitos, que eran unas personas que se habían convertido recientemente a una religión. Podían ver a Dios como hombre, pero nunca lo concebían como un crucificado, y es por eso por lo que en el siglo IV no encontramos imágenes sobre la crucifixión.

La primera crucifixión en la Historia del Arte, podemos datarla en el siglo V y la encontramos en una caja de marfil, pero es curioso cómo Cristo aparece vivo, sin mostrar signos de dolor ni sufrimiento. Esto tiene su explicación, ya que se negaba la doble naturaleza de Dios (divinidad – humano), y así se señalaba una esencia divina. Era impensable representar a un Dios sufriendo. Otra curiosidad de esta primera representación de la crucifixión es que Cristo va tapado con un subligáculum, que, para que nos entendamos, es un taparrabos. Respecto a los personajes que le acompañan, son Longinos, que le clava la lanza en el costado; y junto a él, San Juan y la Virgen; y una imagen muy peculiar como es la de Judas ahorcándose, con las monedas en el suelo. 

A partir de este momento y esta representación, encontramos imágenes de todo tipo siguiendo la misma temática y con los mismos personajes acompañándolo, pero irán variando las vestimentas, apareciendo Cristo incluso vestido, o bien con Dimas y Gestas, o bien con María de Cleofás, Salomé y de Santiago, entre muchos otros. 

            Pero vamos a acercarnos más a la actualidad y al modelo de Cristo que tenemos en nuestra Congregación, concretamente al pleno estilo Barroco, ubicado entre los siglos XVII y XVIII, y donde se da la mayor representación iconográfica cristiana, ya que el objetivo de este estilo era catequizar mediante la imaginería. Aquí tenemos nuestra base a lo que actualmente veneramos y adoramos, no sólo en nuestra Congregación, sino en todas las demás, sea cual sea la representación que se haga.

José de Mora, imaginero granadino del siglo XVII es en quien se fijó Sánchez Mesa, granadino también, para realizar la talla que estamos comentando: el Cristo de la Vera Cruz. Y es que ambos imagineros plasman al Cristo de las Misericordias y al Cristo de la Vera Cruz, respectivamente, como un triángulo isósceles invertido y ambos potencian el estudio de la anatomía. Para José de Mora, su crucificado era una muestra de logro y superación frente al resto de imagineros del siglo XVII, y que se ha convertido en todo un referente en cuanto a los crucificados barrocos. Son dos artistas de tiempos totalmente distintos, pero con unas características idénticas a la hora de trabajar ambas tallas. Si Mora quiso destacar por encima de los de su época, Mesa también pudo copiarle en esto. 

Patricia Wiña

Vocal de formación.