Pentecostés.

Pentecostés es día en que se cumplió la promesa de Cristo a los apóstoles. La venida del Espíritu Santo tuvo lugar el quincuagésimo día después de la Resurrección de Jesucristo. Fue cuando el Padre envió al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora.

«Si alguien tiene el Espíritu de Jesús, realiza los mismos gestos de Jesús».

Pentecostés: “Espíritu Santo fuerza divina que cambió el mundo”.

En la solemnidad de Pentecostés, el Papa Francisco resaltó las casualidades que nos otorga el Espíritu Santo concebido como “la fuerza divina que cambió el mundo” una fuerza que, como “un viento que sopla fuertemente” cambia la realidad y sobre todo cambia los corazones. Invito a invocar al Espíritu a nuestro ambiente, ante nuestras actividades que este año se congelaron por el covid-19 y que nos a hecho vivirlo muy diferente y el Espíritu no nos ha abandonado en todo lo que se a hecho, se ha sacado todo lo bueno que tenemos en los corazones y nos unimos a todo el dolor que nos está dejando, que al principio estaban llenos de miedo y con las puertas cerradas pero hemos sido transformadas.

Pero también el Espíritu el que libera los corazones cerrados por el miedo y vence las resistencias “le ofrece ímpetus de entrega” también “ensancha los corazones estrechos” no nos libera de repente de los problemas, pero nos hace libres por dentro para afrontarlos; no nos da todo inmediatamente, sino que nos hace caminar con confianza, haciendo que no nos cansemos jamás de la vida. “Pues quien vive según el Espíritu; se encuentra orientado a la vez hacia Dios y hacia el Mundo.”

Vocalía de liturgia.